Inventos milagrosos: ahorrar combustible con un generador de hidrógeno
Publicado el 28. nov, 2011 por Guillermo CP bajo Técnica
Últimamente la red se ha llenado de todo tipo de cacharros e inventos milagrosos que prometen aumentar la potencia de nuestro vehículo a la vez que los consumos se reducen de manera escandalosa. Uno de los más difundidos es sin duda el generador de hidrógeno, o HHO, debido a que es barato, fácil de instalar y funciona con agua.
El funcionamiento de este dispositivo es sencillo y se basa en la electrolisis del agua. Para aquellos que no estén inmersos en la materia, la electrolisis es un proceso que consiste en separar elementos de un compuesto químico mediante el suministro de una corriente eléctrica. En el caso del agua, se trata de separar el hidrógeno que ésta contiene.
La instalación consta fundamentalmente de una celda electrolítica alimentada por la batería, donde el agua se descompone en oxígeno e hidrógeno (gas HHO). Este gas se mezcla con el aire y es enviado a la admisión. Su funcionamiento se basa en que el hidrógeno es capaz de mejorar la eficiencia del combustible por su gran poder energético, ayudando a que el combustible convencional arda más rápido y mejor, aumentando la potencia y reduciendo el consumo. No contradice las leyes de la termodinámica, porque actúa como mero catalizador.
Los fabricantes y comerciantes de estos dispositivos suelen prometer un aumento de potencia y una reducción de consumo bastante importante, normalmente entre el 15 y el 30%, aunque a veces este porcentaje se dispara hasta el 80%. Para captar la atención, suelen a recurrir al ecologismo, al escepticismo de la gente y a los miles de usuarios satisfechos alrededor del mundo y todo tipo de argucias. En ningún caso se recurre a explicaciones técnicas o estudios científicos rigurosos, porque NO FUNCIONA.
Entonces ¿los testimonios de la gente que monta el generador de hidrógeno son falsos? No tiene por qué. Cuando alguien quiere reducir el consumo de combustible y acude a este tipo de dispositivos, aunque no se de cuenta, cambia su manera de conducir. Además, la autonomía de un depósito puede variar hasta en un 20% dependiendo del tiempo, las condiciones de la carretera y un largo etc.
Los expertos en la materia piensan que las cantidades de hidrógeno producidas por la batería de un vehículo son tan pequeñas que la mejora es inexistente. De hecho, algunos camioneros canadienses llegaron a gastarse hasta 15.000 dólares en esta tecnología. El gobierno encargó entonces un estudio que arrojó un ahorro de combustible de tan solo el 4%. Poco ahorro para tanto gasto.
También la NASA hizo un estudio al respecto. Con un caudal de 675 gramos por hora, los resultados no fueron muy alentadores. Obteniendo el hidrógeno por electrolisis, el rendimiento energético total disminuye y sólo se reduce el consumo de combustible en unas condiciones muy concretas.
En ParaísoMotor hemos hecho nuestros propios cálculos. Suponiendo que el generador lleva asociado un fusible de 5 amperios, la cantidad de hidrógeno producida sería menor de 0’2 gramos a la hora. Es claramente una cifra inapreciable e insuficiente para notar mejoría alguna, y a cambio, necesitamos 60 vatios que salen del motor y por tanto, del depósito de combustible para producirla.
Así que la conclusión es clara y sencilla: el dinero está mejor en nuestro bolsillo, que en estos tiempos que corren, no sobra.
Bibliografía | ConsumerAffairs, NASA











