Prueba: SEAT Mii Style 1.0 75 CV (Parte 2/2)
Publicado el 23. dic, 2011 por J. Peña bajo Pruebas
En esta segunda parte de nuestra prueba del SEAT Mii vamos a hablar del interior y de las cualidades dinámicas de este coche, tanto del interior como del motor. Como ya dijimos en la primera parte, el Mii nos dio una buena impresión, mejor de lo que esperábamos antes de montarnos. Pues bien, el principal culpable de que nos haya gustado es el interior. Vamos a ello.
Interior
Empecemos por lo peor: aunque sea un precio elevado para su segmento, sigue siendo un coche que se sitúa en la horquilla de los 10.000 euros, con lo que eso conlleva: no hay asientos de piel, inserciones en fibra de carbono, ni la característica favorita de mis queridos amantes de Volkswagen: los plásticos blandos. Todos los plásticos que veis son duros como piedras, así que si sois de esos que necesitan acariciar la zona de los pedales y comprobar que el plastiquito en los lugares más recónditos es mullido, éste no es vuestro coche.
Ahora, si nos limitamos a la vista, la calidad del interior es muy buena. Todo da una sensación de solidez muy alemana, con unos buenos ajustes y la instrumentación bien ordenada, sin colocaciones caóticas de los elementos. Bien. Hay chapa vista, pero se mezcla con el diseño interior de una forma completamente lograda, sin que dé la sensación de que la marca se olvidó de poner un recubrimiento en esas partes.
El volante tiene un tacto muy agradable. También influye que probamos la versión Sport y éste es uno de los extras que añade, pero sólo con ver las imágenes se puede apreciar el buen tacto y aspecto que tiene. Parece ser que los fabricantes saben que a muchos de nosotros nos chiflan las costuras a la vista, y las añaden para hacernos la pelota. Otro minipunto para el Mii. Además, el paquete Sport añade el plástico del salpicadero que veis en las fotos (ese gris que recuerda vagamente al metal), que resulta ser una importante mejora sobre el plástico rugoso que incorporan las versiones más básicas.
Los asientos ofrecen una buena sujección lateral, aunque en ningún momento llegan a ser incómodos en ese aspecto: faltaría más, estamos ante un urbano de tres metros y medio, no un deportivo radical. Pero hablando de su tamaño, si hay un apartado en el que sus dimensiones exteriores no parecen tener influencia, es en la amplitud interior, inédita en un coche de este segmento. Vamos a soltar un dato como quien no quiere la cosa: en las plazas delanteras hay más espacio que en un Seat Ibiza. Eso se nota, y mucho. Aquellos que utilicen el coche principalmente para ir una o dos personas agradecerán profundamente esta amplitud, con valores próximos al segmento de los compactos, dos escalones por encima del Mii.
La línea de monovolumen consigue que el espacio vertical sea excelente, habiendo sitio para las cabezas de casi todo el mundo (bromas de decapitaciones no, por favor). Por lo que pudimos ver, las personas de 1.85 m están cómodas detrás, pero no sólo en cuanto al techo, sino también en lo que respecta a las piernas. Es realmente sorprendente lo que SEAT (y el grupo VW en general , no vamos a quitar méritos a la nave nodriza) ha conseguido con el espacio interior de este pequeñín. Con el asiento frontal desplazado casi completamente hacia atrás, todavía quedaba hueco para que los ocupantes de los asientos traseros pudiesen sobrevivir a pequeños desplazamientos sin que les entrase la tentación de sacar las piernas por la ventanilla para sentirse más cómodos.
Para acabar con el interior, vamos a pasar al maletero. También elogios al espacio que hay aquí: de nuevo estamos ante una medida fuera de lo común para este segmento. Con 251 litros no llega a la capacidad del Ibiza, pero no por ello deja de ser una buena marca. Eso sí: la bandeja no sube con el portón, lo que provoca que veamos un pequeño hueco y el maletero parezca mucho menor de lo que es en realidad.
En el maletero también hay chapa vista, aunque aquí no se integra con el acabado, dando un aspecto bastante pobre. Una pequeña mancha para un conjunto que se sitúa como uno de los electrodomésticos coches urbanos más capaces, especialmente en lo que a acabado y habitabilidad interior se refiere.
Motor y comportamiento
De nuevo, vamos a empezar por las obviedades: el SEAT Mii no es un deportivo. No hay un carácter enérgico, un motor capaz de pegarte al asiento en cada aceleración ni un centro de gravedad digno de un kart. A pesar de esto, el Mii no tiene ningún problema para moverse por todo tipo de vías.
Por autopista y a velocidades legales, muestra un aplomo suficiente y su potencia lo empuja con bastante dignidad. Posiblemente a velocidades mayores cambie el juego, pero es que está claro que no es un coche pensado para hacer viajes a altas velocidades de crucero. Para el desplazamiento ocasional entre núcleos metropolitanos cumple perfectamente, siempre y cuando no esperemos adelantar con la misma holgura que con un compacto de 130 CV, por ejemplo.
Una de las cosas que nos llamó la atención fue el poco balanceo que encontramos gracias a la suspensión más dura que incluye el paquete Sport. Antes de probar el Mii, habíamos leído opiniones de que resultaba demasiado dura para un uso habitual, por lo que nos dedicamos a pasar unos cuantos guardias tumbados (los típicos badenes para reducir la velocidad, por si alguien no ha oído nunca la expresión) a velocidades más elevadas de lo que nos decía la lógica. La conclusión fue clara: la suspensión no es incómoda ni dura en exceso, ni siquiera para sufrirla todos los días. Al contrario, se agradece su firmeza, que a la hora de aventurarse en carreteras con curvas, mantiene al coche bastante plano en la mayoría de giros.
El ruido y vibraciones del motor apenas se dejan sentir en el habitáculo, en el que el aislamiento nos hace olvidarnos por momentos de que estamos ante un tres cilindros. Si bajamos las ventanillas, se oye sin lugar a dudas su traqueteo característico, aunque no es un ruido particularmente desagradable (mejor, por ejemplo, que el horroroso sonido al ralentí del Audi A1 1.2 TFSI de 85 CV). La mayor pega que tiene este motor es su importante falta de bajos, que obliga a subir de revoluciones alegremente cuando necesitamos potencia, en contra de las sugerencias del indicador de cambio de marcha, que nos quiere llevar prácticamente a ralentí para evitar que se dispare el consumo.
Conclusiones
El SEAT Mii es un coche mucho mejor de lo que puede parecer a primera vista. Desde luego, no te enamorará de un flechazo, pero a nosotros nos consiguió convencer de que tiene atributos suficientes para pagar su (elevado) precio. Aunque no tenga una estética exterior llamativa, su habitabilidad y el buen aspecto de su interior hacen que sea una alternativa muy práctica y sensata si no necesitas un coche bastante más grande. Pero si hay una cosa que echamos en falta es… un pequeño Mii Cupra. La idea suena bien, ¿Eh?
Prestaciones
Velocidad máxima (km/h): 171
Aceleración 0-100 km/h (s): 13,2
Aceleración 0-1.000 m (s): 34,7
Consumo urbano (l/100 km): 5,9
Consumo extraurbano (l/100 km): 4,0
Consumo medio (l/100 km): 4,7
Emisiones CO2 (gr/km): 108
Peso (kg): 929
Tipo de combustible: gasolina
Depósito de combustible (l): 35
Cilindrada (cm3): 999
Potencia máxima (CV/rpm): 75/6200
Par máximo (Nm/rpm): 95/3000-4300
Volumen del maletero (l): 251
Frenos delanteros: discos ventilados, 256 mm
Frenos traseros: tambores, 200 mm
Agradecimientos | Concesionario Asturias Motor, Benjamín Bermejo y Antonio Rivas.














































