Prueba: Subaru Outback Boxer 2.0D 150 CV Limited (1/2)
Publicado el 24. may, 2011 por M. Herraiz bajo Pruebas
La semana pasada analizábamos el Subaru Forester Diésel, su interior, exterior y sus cualidades dinámicas, pero en mitad de la prueba se me ocurrió compararlo con otro de sus familiares: El Subaru Outback.
De este modo, nada más aparcar el Forester en las oficinas de Subaru me esperaba a escasos metros el Outback boxer diésel de 150 CV, listo para una semana de prueba y que nos va a permitir compararlo con el Forester.
Su exterior: La discreción y su frontal siguen siendo los protagonistas
Al recoger el Subaru puedo ver que si en la entrada referente al exterior del Forester os decía que era un vehículo discreto este pasa aún más desapercibido. Su color crema acentúa sus líneas rectas que siguen el patrón que ya pudimos ver en el Forester en su lateral y su parte trasera.
Su frontal se muestra de nuevo como el principal rasgo distintivo de este Subaru a pesar de que el color claro destaca menos sus rasgos. Dos nervios curvos rompen las líneas rectas sobre los pasos de rueda delanteros y se unen a la entrada de aire del intercooler para darle un toque más voluminoso al conjunto y convirtiéndolo en su mayor rasgo personal.
En su lateral no encontramos elementos reseñables, líneas rectas únicamente alteradas por el marco de las ventanas y los pasos de rueda, desembocando en el frontal y una parte trasera que abandona el corte recto que pudimos ver en el Forester por una escalonada. Cuenta con un alerón muy discreto que sigue la línea del techo y en el que encontramos loa tercera luz de freno.
En definitiva podemos decir que el exterior del Outback, y más en este tono, es bastante discreto. Su frontal y su altura algo más elevada que la de un turismo convencional son los elementos que más destacan en su silueta frente a su lateral que crea la sensación una estética más atemporal y clásica. Su conjunto hace que nos preguntemos donde encajaría mejor este vehículo ¿Todocamino? ¿Turismo más voluminoso?
Su interior: un nivel por encima del Forester
En cuanto a su interior nada más entrar encontramos ya las diferencias con el Forester. A pesar de que sigue la misma estructura encontramos un acabado superior y un mayor número de de gadgets electrónicos extras enfocados en su mayoría a la comodidad.
Al sentarnos ya podemos aprecia la primera de las diferencias ya que los asientos dejan la tela del Forester por un acabado en cuero y un centro en piel perforada. Más duros pero que le dan una mejor presencia y una sensación de un interior de un vehículo superior.
Además el asiento del conductor cuenta con regulación electrónica con un sinfín de posibilidades con regulación lumbar, de proximidad, inclinación del respaldo… pero que en el caso del asiento del copiloto pasa a ser manual. Lo que comparten ambos asientos es su condición de calefactables como ya pudimos ver en el Forester. Los asientos delanteros son auténticos butacones. Muy cómodos, con un espacio enorme para las piernas y con un buen agarre lateral. Desde el puesto de conducción accedemos a todos los controles fácilmente, únicamente los botones en la parte inferior del volante dedicados a los espejos retrovisores, ayuda en pendiente y control de tracción requerirán algo más de nuestra atención a la hora de pulsarlos.
Lo que tampoco cambia respecto al Forester es su enorme habitabilidad, tanto por espacio como por huecos para objetos en la parte delantera, un punto que ya destaqué en el caso del Forester y que en este caso se encuentran más integrados en el aspecto interior de este Outback. Los encontramos en la consola central, debajo de esta (en este caso sin cerrar y con goma antideslizante), uno en el puente central cerrado y en el que encontramos dos posavasos que pueden extraerse para tener un hueco mayor y un hueco de gran tamaño bajo el posabrazos que cuenta además con entrada auxiliar y toma de corriente.
Dentro de este conjunto interior la consola central toma un especial protagonismo. Si en el Forester destacaba su aspecto demasiado sobrio, el acabado en grafito laminado hace que el interior de este Subaru gane enteros. Además en esta unidad contamos con un techo solar, de serie en el acabado Limited y que ayuda a crear una imagen interior bastante más agradable, además de la satisfacción de poder conducir con el techo abierto en días no demasiado soleados.
El punto negativo a este interior lo encontramos en sus plásticos duros. Todo el salpicadero en su parte superior y su guantera está terminada en plástico duro. El ajuste es bueno, pero el tacto del material pasa factura y hace bajar puntos al conjunto del interior. En el Forester encontrábamos también plástico duro en el guarnecido de las puertas, pero en este se ha optado por una piel que a simple vista parece más plástico duro pero al tacto descubrimos el verdadero acabado.
Finalmente, centrándonos en su cuadro e instrumentación, tenemos dos esferas centrales con velocímetro en el lado derecho y las revoluciones en el lado izquierdo y a los flancos encontramos el nivel del combustible a la derecha y el consumo instantáneo expresados de forma analógica. En el centro tenemos el cuentakilómetros parcial y total y la gran parte de los testigos luminosos.
Cabe mencionar el reloj referente al consumo instantáneo, que al estar reflejado de forma analógica resulta algo desconcertante. Conduciendo un coche con ordenador de abordo que refleje consumos instantáneos podemos ver como las cifras cambian segundo a segundo… al estar reflejado esto en un reloj analógico, nos encontramos con una aguja que no para de subir y bajar. No le encuentro mucha utilidad a este reloj ya que en el ordenador de abordo que tenemos en la consola central podemos ver este consumo instantáneo, además de otros parámetros como el consumo medio, los kilómetros que quedan hasta el próximo repostaje, la hora y la temperatura exterior. De este modo creo que tendría bastante más sentido utilizar este reloj y este espacio para disponer de un reloj que nos informara de la temperatura del motor en lugar de un testigo luminoso.
El precio de partida de la versión Limited es de 36.990 € y el equipamiento de serie destacado es el siguiente:
- Airbags frontales, laterales delanteros y de cortina delanteros y traseros
- ABS + TCS + ESP + arranque fácil en rampa
- Faros de xenón con lavafaros, faros antiniebla
- Volante multifunción
- Ordenador de abordo y control de crucero
- Reposacabezas activos
- Suspensión autonivelante
- Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
- Espejos calefactables y plegables eléctricamente
- Climatizador bizona
- Asientos delanteros eléctricos y calefactables
- Asientos traseros reclinables
- Tapicería de cuero
- Sensor de luz y lluvia
- Techo solar eléctrico
- Raíles de techo integrados
- Radio CD con cargador
- Llantas de aleación de 17″
En cuanto a su maletero tiene un tamaño considerable, una buena capacidad de carga unido a una altura buena que facilitará la tarea de carga y un suelo plano y con laterales rectos que ayudan a la hora de colocar los bultos. Debajo de su suelo encontramos espacio para una rueda de repuesto pero en lugar de ello tenemos un kit reparapinchazos. Personalmente no soy muy partidario de estos y más cuando tenemos espacio de sobra para añadir una rueda de repuesto.
Para concluir esta primera parte en la que hemos podido conocer el exterior y el interior de este Outback, a modo de concentrado, podemos destacar la discreción de su exterior con líneas rectas en su lateral y su frontal como principal protagonista gracias a los nervios sobre su capó y la entrada del aire del intercooler. En su interior, la sensación general es de un acabado interior bueno, muy bien ajustado, con la consola central, su espacio interior y los extras electrónicos (frenode mano, espejos abatibles, regulación de asiento…) como elementos más destacables, pero en el que cabe reseñar como elemento negativo la dureza del plástico de la parte superior del salpicadero, la guantera y algunas pequeñas piezas de su habitáculo, pero en general la sensación de su interior es muy buena.
Segunda parte de esta prueba












